Aspectos evolutivos del diente

administrador Artículos - Palopatología
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La amplitud de la materia permite estudiar el diente desde muchos puntos de vista.
Aquí me limitaré a enfocarlo desde varios ángulos que le son propios a las Ciencias antropológicas como son:
Los Aspectos evolutivos del diente. La Antropología Cultural y el diente, La Folkmedicina y el diente., La Religión y el diente y El Refranero Popular y los dientes.

1. Aspectos evolutivos del diente

Los hombres y primates han conservado el mismo tipo de
dentición en el transcurso de millones de años, variando
solamente el numero de sus dientes y el tamaño de los mismos.

En principio es importante destacar que tenemos las mismas dificultades en conocer el origen del diente que las encontramos al estudiar el origen del hombre, con el aumento de las complicaciones a favor del diente porque es más antiguo que el hombre en la escala de la evolución.

Las teorías y modelos que se han propuesto para demostrar cuándo y cómo apareció el primer diente son muy numerosas. La más aceptada, aunque no responda a todos los interrogantes, es que primero fue el diente, simple y puntiagudo de los reptiles primitivos, que evolucionó a través del tiempo hasta derivar en las complicadas formas de los molares humanos.

Pero a su vez el diente puntiagudo no surgió súbitamente por arte de magia. A éste se le hace derivar de la placa escamosa o placoide. Estas escamas placoides están formadas por una placa ósea basal a partir de la cual se proyecta una espina a través de la dermis. Pueden verse aún en los elasmobranquios. A nivel de la boca de esta familia de peces, las escamas placoides se transforman gradualmente en dientes. Esto ha hecho pensar que son los arquetipos, los precursores de los dientes. Los dientes de los elasmobranquios carecen de esmalte. Sobre esta placa se fueron desarrollando dos pequeñas protuberancias adicionales en forma de cono, una frente a otra, detrás del cono principal. Esta estructura fue el triconodonto y se ha encontrado en fósiles de mamíferos ya extinguidos. Se supone que estos dos conos añadidos se movieron para formar un triángulo. Estos dientes trituberculados pueden ser considerados como la forma ancestral básica a partir de la cual se originaron las denticiones de los mamíferos vivientes, por adición y sucesivas modificaciones de cúspides. El plan de la detención mamífera más primitivo se ha visto ya realizado en los pantoterianos jurásicos pero algunos mamíferos del cretácico inferior constituyen un estado intermedio que lleva al molar tribosfénico, admitido hoy día como el tipo original de toda la radiación mamífera.

Como todo lo que concierne a la evolución, se basa en eslabones de la gran cadena que va apareciendo en excavaciones aquí y allá.

Paso a paso y contando éstos en miles y millones de años, apareció el diente que hoy definimos en términos generales como "formaciones duras situadas a la entrada del tubo digestivo que sirven para la presión, retención y masticación de los alimentos", definición que no puede aplicarse a todos los vertebrados si no es por analogía, ya que no distingue dientes de odontoides y sabemos que los dientes de los seláceos o escamas placoides se extienden por todo el cuerpo, así como que los silúridos tienen auténticos dientes implantados sobre sus escamas. Ninguno de ellos tiene la función masticatoria, que se limita a los mamíferos e incluso entre éstos no lo hace siempre. Recordemos las defensas del narval (Monodon monoceros) y del elefante (Elephas maximus, Loxodonta africanus) que han perdido el papel que esta definición les atribuye, para convertirse en elementos de carácter sexual secundario.

En esa escala que no lleva al diente verdadero están los odontoides, que desempeñan el papel de dientes a la entrada del tubo digestivo de los vertebrados, en forma de queratinizaciones en el extremo de papilas dérmicas. Desde el pico de los pterosaurios al de las aves o los quelonios, pasando por los dientes córneos de las lampreas (Lampetra sp.) o las placas trituradoras del Ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus), todos pertenecen a este tipo de estructuras.

La presión ejercida por la selección natural sobre los mamíferos primitivos les hizo adaptarse a distintos tipos de dieta y así los carnívoros se adaptaron a un tipo de alimentación cárnea, lo que se refleja en sus dientes, mientras el caballo y el cordero que prefirieron otro tipo de dieta vegetal produjeron otro tipo de piezas dentales.

Pero en cambio el grupo de los primates y los hombres, que al ser menos especializados comieron de todo, fueron omnívoros, y por ello han conservado el mismo tipo de dentición en el transcurso de varios millones de años, variando solamente el número de sus dientes y el tamaño de los mismos.

La fórmula dental de los mamíferos primitivos fue de 3/1/4/3 y a veces 3/1/5/3, con un total de 44 a 48 dientes.

Contrasta esta cifra con los vertebrados inferiores, en los que el número de dientes es enorme. Tenemos el ejemplo en el pez-gato (Ameiurus nebulosus) de la familia de los Amelúridos, al que en América llaman "cabeza de toro pardo" y que tiene 9.280 dientes. En otras especies, los dientes desaparecen completamente, como ocurre en el galápago (Emys orbicularis, Clemmys sp.), los quelonios en general, las aves, el esturión (Acipenser esturio), o el oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla).

La persistencia a través del tiempo de cuatro tipos diferentes de dientes en los primates (incisivos, caninos, premolares y molares) es la mejor demostración de su adaptación a la dieta. Algunas especies conservan toda la vida la misma dentadura (monociodontos) como los cetáceos y los proboscídeos (monociodontia vesdadera), por lo que son difiodontos. Los mamíferos son por lo general polifiodontos. Los peces, por ejemplo, tienen hasta cien denticiones, y los cocodrilos 25.

La sustitución de los dientes puede hacerse lateralmente (seláceos, reptiles, anfibios). Los seláceos tienen una línea de esbozos dentarios que parece una cinta mecánica. Cuando ésta se pone en movimiento van apareciendo generaciones de dientes una tras otra. Usan sus dientes un cierto tiempo y cuando ya parece oportuno, el diente cae y es sustituido por otro.

En los reptiles en aún más curiosa la forma de reemplazarse los dientes. Surge una especie de onda de atrás adelante que va cambiando los dientes impares, y no ha terminado ésta de llegar a la punta del maxilar cuando ya otra onda viene reemplazando los dientes pares seguida a su vez de otras que van alternando este continuo movimiento.

El diente verdadero surge de un esbozo en forma de campana, con su órgano adamantino epitelial y una papila dérmica que darán origen al esmalte y a la dentina. El primero, formado por adamantoblastos o amiloblastos, constituye una doble pared que encierra la pulpa dentaria con sus células estrelladas en retículo. En los peces, los odontoblastos no se distinguen apenas de los osteoblastos. Estos esbozos dentarios se hunden en el dermis y en cada hemimaxilar se desarrolla una lámina dentaria continua.

En los mamíferos, esta lámina dentaria dar lugar a la dentición de leche y más tarde a la permanente para desaparecer después.

En el diente acabado se ve la dentina revestida por el esmalte en la corona y por cemento (tejido paradentario) en la raíz o raíces. Lo que queda de la papila dérmica se transforma en pulpa y queda encerrada en la cámara pulpar, que atraviesa vasos y nervios que llegan por el orificio del ápice de las raíces.

Entre los mamíferos hay algunas excepciones respecto a la conservación de las cuatro clases de dientes. Un ejemplo es el aye-aye (Daubentonia madagascariesis), que por su especialización vegetariana ha perdido los cuatro caninos, los cuatro incisivos laterales y los premolares inferiores y sólo conserva uno de los premolares superiores de cada lado. El aye-aye un prosimio de la gran familia de los lemúridos, es uno de los animales más extraños de nuestra era. Parece hecho de retales. Se diría que es una ardilla negra de 90cm de longitud 50 de los cuales corresponden a la cola, con garras de mono, cabeza de zorra con hocico muy corto y dos grandes y desproporcionadas orejas de ratón desprovistas de pelo. Los ojos muy claros, grandes, propios de animal nocturno. Sólo tiene 20 dientes. Sus incisivos, como los de los roedores, crecen continuamente, así que roen las materias más duras y con sus extraños y largos dedos, fantasmales, buscan en el interior de la madera los insectos que llevan a la boca o el agua que beben dejándola resbalar por su extraño dedo explorador. Los malgaches de Madagascar los temen por creer que en ellos se encierran los espíritus de sus antepasados.

Los monos de Nuevo Mundo, o monos platirrinos, tiene 3 premolares en cada cuadrante, mientras los monos del Viejo Mundo, o monos catarrinos, sólo tienen dos premolares en cada cuadrante. Su fórmula es 2/1/2/3. Los primitivos mamíferos placentarios tenían 3/1/4/3.

Los molares de los catarrinos son bastante uniformes, cuadrituberculados, muy especializados. Se llaman bilofodontos por la doble cresta que presentan.

De todos los primates vivientes, tan sólo las musarañas arbóreas ( Sorex, Chimarrogale, Nectogale) han retenido el tercer incisivo. Las fórmula dentaria es 2/1/3/3 en los prosimios en general. Las musarañas arbóreas tienen 3/1/3/3.

Los cambios en el número de los dientes pueden ir acompañados del cambio de la forma. En los primates superiores, los incisivos tienden a ser más anchos y espatulados. Los primates que comen con las manos, van reduciendo el tamaño de sus incisivos.

Los caninos han variado mucho en el proceso evolutivo de los primates. Al principio eran cónicos, puntiagudos, con un borde agudo posterior que roza con el premolar-1, con el que forma un complejo que utiliza para desgarrar y cortar alimentos que luego tritura con los molares también los usa como armas, como defensas y como amenaza al gesticular y mostrarlos al enemigo.

En los homínidos el canino ha cambiado su función y se ha ido convirtiendo en un incisivo más. No se proyectan fuera de la fila dental, la abrasión es oclusal y conservan un mayor grosor y una raíz más larga.

En los primates superiores, los caninos muestran un dimorfismo sexual muy evidente. Este rasgo se puede observar también aunque no tan acusado, en humanos.

El canino en los cercopitécidos tienen una evidente función. Al mostrarlos, el macho reafirma su dominio sobre el grupo. Caninos y gruñidos son la defensa del grupo familiar.

Un rasgo importante que distingue póngidos de homínidos es la existencia de una gran diastema en los primeros entre canino e incisivo lateral o entre canino y premolar.

Entre antropólogos y paleontólogos, las grandes discusiones sobre el origen del hombre se han centrado especialmente en el problema de los caninos. El famoso Procónsul, un póngido del Oligoceno africano, tenía los caninos pequeños, lo que ha llevado a pensar a muchos que los pequeños caninos del hombre son un signo de primitividad.

En los póngidos, la especialización del canino, a repercutido sobre premolar- 1 que se ha transformado en monocúspide. En el hombre es bicúspide. En los póngidos, el premolar- 1 superior tiene tres raíces. En el hombre sólo una (alguna rara vez se han hallado tres). Los incisivos no tienen más que una raíz (dos en marsupiales fósiles y en el Galeopiteco).

En los primates superiores, excepto el premolar anterior, los otros premolares están molarizados y son bicúspides. Los dientes de los no mamíferos tienen sólo la raíz, mientras los dientes yugales de los mamíferos tienen de una a cinco.

Los peces presentan una enorme variedad de tipos dentarios: los dientes laceradores de los tiburones, unicúspides, pluricúspides y aserrados; los dientes trituradores de las rayas, embaldosados como los de Myliobates, o la dentadura trituradora del loro de mar o papagayo de mar (Sparisoma cretense), triturador de madréporas, que tiene una poderosa dentadura y una curiosa historia. El emperador Tiberio hizo capturar y llevar vivos una gran cantidad de estos peces para "sembrarlos" en las costas de Campania. Hoy son allí abundantísimos. Tienen gran habilidad para rascar con su raro pico la vegetación adherida a las rocas.

Cuenta la leyenda que se defienden entre sí y que intentan liberar a sus compañeros caídos en las redes.

Otra forma son los dientes filiformes de los peces abisales. Ciertos teleósteos tienen dientes faríngeos que se convierten en huesos faríngeos. También son otra variedad las placas dentales de los Dipneustos, o los dientes laberintodontos de los reptiles primitivos de superficie llena de acanaladuras con aspecto de laberinto de circunvoluciones cerebroides; los dientes palatinos de los Urodelos, los dientes inyectores de los vipéridos y culébridos. Los archeopteryx, aves fósiles tenían dientes y también los hesperornis.

La corona varía según la reducción o multiplicación de las cúspides. Según esto, hay un tipo bunodonto en los omnívoros como los primates y suidos, que mantienen el tipo más próximo al primitivo con 4 cúspides fundamentales. En el Facócero (Phacochoerus aethiopicus) surgen muchas filas de cúspides alargándose, constituyendo el tipo hipsodonto. En los carnívoros los premolares presentan tres cúspides transformadas en triángulos de aristas cortantes, tipo secodonto. La complicación de la corona llega al máximo en los ungulados, en los que el molar funciona como una rueda de molino.

Si las cuatro cúspides se sueldan de dos en dos formando sendas crestas transversas (lofos), se produce el tipo lofodonto, como es el caso del tapir (Tapirus sp.) que es realmente bilofodonto. En el rinoceronte (Rhinocerus sp.) se unen estas crestas por un ectolofo labial.

Los elefantes actuales tienen dientes ortolofodontos, polilofodontos e hipsilofodontos. Los rumiantes muestran un tipo selenodonto con las cuatro cúspides incurvadas en forma de media luna. El caballo tiene el diente lofoselenodonto.

En cuanto a la oclusión, no es la misma para todos los dientes. En un primate puede haber al mismo tiempo tres formas en el mismo individuo: en oposición los incisivos, en alternancia los caninos y en oposición los yugales.

La evolución dental más estudiada ha sido la de los molares, por diversas razones, entre las cuales la principal ha sido su mayor frecuencia como hallazgo fósil. Mientras el hueso se ha desintegrado, el molar se ha conservado en perfecto estado fosilizado.

La evolución del molar de los primates, desde los primitivos mamíferos, ha sufrido pocas modificaciones. Esto supone una estabilidad para desempeñar siempre la misma función.

Hemos de anotar como cambios la adición de una única cúspide en los molares superiores y la de dos a tres cúspides en los molares inferiores, con la pérdida de una de las cúspides originales. Las fisuras entre las cúspides son un elemento diferenciador en ciertos grupos de primates.

El de corona sencilla, esencialmente prensil y retensil de los no mamíferos es haplodonte. En los mamíferos, la complicación que les proporciona sus cúspides para la función masticatoria constituye la forma plexodonte de los dientes yugales.

En el orangután se suelen encontrar un cuarto molar, algo muy raro en el hombre, que se produce una división precoz del germen dentario del molar-3.

En los póngidos, los molares mayores son los molares-2 y en el hombre los molares-1.

Los molares superiores de los póngidos tienen cuatro cúspides. Los molares inferiores de los homínidos tienen cinco cúspides onduladas, denominadas con el sufijo "ido".

Si comparamos póngidos y homínidos, vemos que en general, se parecen sus molares, pero las crestas son más prominentes en el gorila. El orangután tiene una corona baja y aplastada y el esmalte cubierto de arrugas.

En homínidos, las cúspides se reducen a tres en molares-2 y molares-3 superiores y las cinco cúspides de los molares inferiores se reducen a cuatro. Los aborígenes australianos son una excepción con sus cinco cúspides en los molares superiores.

Entre las dos cúspides posteriores hay con frecuencia una diminuta sexta cúspide (tubérculo 6º).

En el molar inferior original, la cúspide llamada metacónido se funde con la externa y central (hipocónido) en todos los Hominoides. Ya se encontró en el Mioceno en un driopitecino. Las cinco cúspides se representan por la fórmula Y-5. El primer molar inferior del hombre moderno aún muestra huellas de esta disposición, mientras el molar-2 es cuadrituberculado.

En cuanto a la inserción de los dientes, el modo más antiguo o primitivo se ha encontrado en los reptiles del Pérmico. Es el tipo sub-tecodonto. Los dientes, alineados, sinostosados por su base, se sitúan en un canal o surco del hueso, dividido en alveolos. Los dientes se pueden soldar por su cara vestibular o externa, al modo pleurodonto, o por su base, tipo acrodonto.

Si los dientes se funden por separado, cada uno en su alveolo, se dice tipo tecodonto, como en los vertebrados y mamíferos.

Ligamentos, cemento y pared alveolar constituyen el paradentium, que mantienen la raíz del alveolo. En algunos casos, en los ungulados por ejemplo, el cemento no se limita a envolver la raíz, sino que desborda a la corona.

En el género Homo, el sistema dentario, que en los mamíferos primitivos contaba de 44 piezas, se fue reduciendo progresivamente a 32. se han planteado, pues, tres tipos de modelos evolutivos: